Cobrar por una impresión 3D no es poner un número que "suene bien". Es una cuenta: costo real + margen. El problema es que la mayoría calcula mal el costo —olvida la electricidad, la depreciación de la máquina y los fallos— y después aplica un margen sobre una base equivocada. El resultado: precios que parecen rentables y en realidad no cubren ni el desgaste del equipo.
Esta guía resuelve el "cuánto cobrar" en tres capas: primero el costo, después el margen según qué estés vendiendo, y por último los ajustes que separan un presupuesto profesional de uno improvisado.
Primero el costo, después el precio
No podés decidir cuánto cobrar si no sabés cuánto te cuesta. El costo de una impresión 3D tiene cuatro componentes y todos importan:
- Filamento: gramos de la pieza × precio del kilo ÷ 1000.
- Electricidad: potencia de la impresora (kW) × horas × tarifa por kWh.
- Depreciación: costo de la máquina ÷ vida útil en horas, multiplicado por las horas de impresión.
- Fallos y mantenimiento: un 10–15 % sobre lo anterior cubre reimpresiones, boquillas y repuestos.
Si querés el detalle de cada rubro y precios de referencia por material, está desarrollado en la guía de precio y costo de impresión 3D. Para esta página asumimos que ya tenés tu costo calculado y vamos directo a lo que cuesta decidir: el margen.
Cuánto cobrar según el tipo de pieza
El margen no es un número universal. Depende de qué le estás vendiendo al cliente: ¿una pieza cruda o un producto terminado? Estas son las referencias que usan los talleres pequeños hispanohablantes que viven de esto:
| Tipo de pieza | Margen sobre costo | Por qué |
|---|---|---|
| Prototipo / pieza funcional (B2B) | 60 % – 100 % | El cliente paga utilidad, no estética. Trae su propio archivo. |
| Repuesto a medida | 100 % – 150 % | Resuelve un problema concreto; el cliente compara contra "no conseguirlo". |
| Producto terminado (figura, decoración) | 200 % – 400 % | Pagás diseño, post-procesado, pintura y presentación. |
| Tirada grande (+20 unidades) | 40 % – 60 % | Bajás margen unitario para ganar volumen y ocupar la máquina. |
Un ejemplo concreto. Una pieza funcional que te cuesta 4 USD (material + electricidad + depreciación) la cobrás entre 6,40 y 8 USD a un cliente B2B. Esa misma pieza, si la convertís en un producto de decoración pintado y presentado, se cobra 12 a 20 USD —y el cliente lo paga, porque ya no compra plástico, compra el resultado—.
El mínimo de pedido: tu defensa contra las piezas chicas
Acá está el error más caro y más común. Una pieza de 3 gramos que imprime en 25 minutos parece que "no vale nada", así que se cobra casi gratis. Pero el costo no es solo el plástico: preparar la cama, nivelar si hace falta, lanzar la impresión, supervisarla, retirar la pieza, limpiar soportes y empacar te lleva el mismo tiempo que una pieza grande.
Por eso todo taller serio define un mínimo de pedido: el precio más bajo que aceptás cobrar sin importar el tamaño. Entre 3 y 8 USD es el rango habitual. Si el cálculo de la pieza da menos que tu mínimo, cobrás el mínimo. No es abusivo: es lo que cuesta tu tiempo de operación.
Lo que se cobra aparte (y casi nadie factura)
El precio de imprimir no incluye todo. Estos servicios se suman al presupuesto como líneas separadas, y son los que mejor margen dejan:
- Modelado 3D: si vos diseñás el archivo, es un servicio aparte. Se cobra por hora de diseño o tarifa fija por proyecto.
- Post-procesado: lijado, imprimación, pintura, ensamblado. Cobralo por hora de trabajo con un valor claro.
- Urgencia: si el cliente necesita la pieza para mañana y reordenás tu cola, un recargo del 20–40 % es razonable.
- Envío: nunca lo absorbas en el precio "para que se vea más barato". Va como línea aparte.
Errores que te hacen trabajar gratis
Cobrar de menos rara vez es una decisión consciente: es la suma de varios descuidos. Los más frecuentes:
- Cobrar solo el filamento. Es el error número uno. El plástico es la parte más barata del costo total.
- Ignorar la depreciación. Tu impresora se gasta. Cada hora de impresión consume vida útil que vas a tener que pagar reponiendo la máquina.
- No cobrar los fallos. Si una de cada diez impresiones falla, ese 10 % lo estás regalando si no lo metés en el precio.
- Competir por precio con un hobbyista. Siempre va a haber alguien que imprime "por gusto" y cobra a pérdida. No es tu competencia: tu cliente paga fiabilidad y plazo.
- Tener miedo de pasar el presupuesto. Un precio bien calculado y explicado se defiende solo. Si el cliente solo busca lo más barato, no era tu cliente.
La cuenta final, paso a paso
Juntando todo, así se arma un precio que no te hace perder dinero:
- 1. Sumá material + electricidad + depreciación = costo directo.
- 2. Sumá un 10–15 % por fallos y mantenimiento.
- 3. Aplicá el margen según el tipo de pieza (tabla de arriba).
- 4. Si el resultado es menor a tu mínimo de pedido, cobrás el mínimo.
- 5. Sumá aparte diseño, post-procesado, urgencia y envío si aplican.
- 6. Sumá el impuesto local (IVA / IGV / ITBIS) si facturás.
La calculadora de impresión 3D hace los pasos 1 a 3 y el 6 automáticamente a partir del archivo .gcode; los pasos 4 y 5 son decisión tuya. En menos de un minuto tenés un precio defendible para pasarle al cliente.
Preguntas frecuentes sobre cuánto cobrar
¿Cuánto se cobra por una hora de impresión 3D?
¿Cuál es el precio mínimo que debo cobrar por una impresión 3D?
¿Cómo cobro un diseño 3D además de la impresión?
¿Por qué debo incluir la mano de obra en el precio?
¿Cuál es una buena tarifa por hora de impresora?
¿Cómo optimizo mis costos sin bajar el precio?
¿Cómo pongo precio a las impresiones para vender y ser rentable?
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